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15.5.12

Capítulo 50.

Quien quiera que seas que frente al temible lago estas mirando si es que has venido a alcanzar el bien que hundido bajo estas negras aguas se haya, muestranos sin más tu fuerte pecho y arrójate, en su negro líquido mojate...en su negro líquido mojate una vez y otra, hasta que tu vida encuentre algo, si no es así, enójate y sigue, porque si así no lo haces no serás digno de ver el hermoso signo que llevas dentro de ti. Sepa vuestra merced que no es consciente de la sabiduria que este libro encierra ni para que nos sirve ni en que modo nos concierne, se lo digo con respeto y pena pues no es fácil tarea, no se limite a cumplir con el expediente le sugiera. Me mirais como una loca, pero lúcida estoy, tan solo no tapo mi boca, solo el registro lírico en este paisaje ártico, en cualquier país sobre cualquier lugar sobre cualquier acera... no dejeis que la belleza y la verdad muera, lo que presencio no merece mi silencio, vosotros decid a que le poneis precio, por todo ello una servidora se despide. Fuera me aguardan retos que el corazón me pide, y no señor los estudios no abandono, el fracaso no es mio, no soy yo quien ha provocado este vacío...


Esto que veis, algunos creerán que no es en absoluto posible, puede que ellos tengan razón y sea yo quien se equivoque, pero dejadme que pueda vivirlo, almenos durante un instante.
Ya que atrapada entre los muros que ellos han construido esta mi alma y la de mis amigos, en estas paredes pintamos nuestros sueños que no damos por perdido, porque yo, ya sé quien soy.

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