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3.11.18

Vida mia.

Aún recuerdo aquella pesadilla como si fuese ayer...como si fuese un disco rayado que no para de repetir la misma estrofa, como si por mucho que luchase siempre cayese en la misma piedra... Y entonces solo te queda aceptarlo y vivir ese mismo instante durante el resto de tu vida o ponerle fin y plantarle cara al demonio que te atormenta mientras duermes, ese que te impide soñar y volar más allá de tus posibilidades, como si hubiera construido un gran muro que es imposible de saltar y no te deja ver al otro lado del muro.

Al destruirlo decubrí que mi camino estaba más allá de él, que mis limitaciones son mis barreras y que solo rompiendolas conseguiré llegar a donde siempre soñé llegar. Que ni nada ni nadie me debe de parar, porque soy libre, libre aún encarcelada en la peor de las prisiones.

Y de repente tu, tu que me diste el corage suficiente como para acabar con todo mi pasado, armas suficiente para coger la fuerza que perdí y la esencia que me caracterizaba, como si toda aquella energía robada hubiera vuelto a mi en forma de amor propio.
Tu, tu curastes mis heridas, mis complejos y mi corazón, viniste a ponerme alas y demostrarme que la vida no tiene limites, si no que los limites llegan hasta donde tu imaginación lo hace, haciendome soñar con volar a tu lado de la mano y creer que vuelvo a ser indestructible, porque encontré todo lo que me hacía sentirme vacía dentro de ti, como si fueras esa señal que buscaba en cada rincón, como si la vida me estubiese pidiendo a gritos que oyese la señal que me indicaba el camino hacia la felicidad.

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