Vivimos engañados pensando que todo está bajo nuestro control para así crear la falsa esperanza de que eres dueño de tu vida, tus pensamientos y tus sentimientos. Que vivimos en nuestra realidad sin tener en cuenta de que ella es solo un reflejo de todas esas cosas que los demás nos dejan ver. Pero que jamás veremos el resto del iceberg. Que es una apuesta en la que a veces te arruina por creerte que nadie más que tu lleva un as en la manga. El mundo es de los tramposos, de los que te dicen lo que quieres escuchar y te la meten por detrás. Que no hay mayor mentira que las que se hacen realidad, de las que te crees tanto que llegas a ignorar la verdad porque sabes que te dolerá. Que algún día toda esa mierda que se escondió bajo la alfombra saldrá y descubrirás cosas que ya sabías, pero que tu mismo quisiste creer para dejar de atormentar tus demonios internos.
Que todos esconden la mano cuando nadie les ve, porque creen que así estarán a salvo de prejuicios y que al fin y al cabo nadie les podrá reprochar nada porque el mismo les hizo creer a los demás que era quien realmente no fue. Para ocultarse de miradas, de pensamientos en su contra, para limpiarse su imagen y demostrarle al mundo que no es esa persona que odia ser.
Y si la mentira duele prueba con la verdad...porque nadie quiso vivir engañado para dejar de sufrir.La mentira es el opio del pueblo ignorante que no quiere afrontar la vida tal y como es. Y el mentiroso es el cobarde que nunca supo decir la verdad, por miedo al que dirán.
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