El viento sopla al este tras las casas viejas de madera con las que algún día soñé, fumo la hierba de sus campos porque todo se evapora, no necesito ocultar nada en ella, pues hace tiempo que carezco de problemas, mi vida se reduce a despertar a tu lado, puede que no por siempre, pero si una noche más. La vida cambia y las decisiones también, hoy mismo moriría de amor y mañana te estrangularia por traidor, es un te quiero demasiado fugaz, es un recuerdo débil cuando noto en tu mirada el sentido de todo cuanto soy capaz de soportar, las palabras son una gran mentira o un gran verdad, en cualquier caso, no digas ni una sola, hagamos del silencio el mejor deseo.
Noto como todo pasa y se apodera de nosotros, ojala cada beso fuese eterno para así acallar las bocas de las malas lenguas y poder escribir aquellas páginas que nunca tuve tiempo de escribir. Ya no hay odio, ya no hay vida, ya no hay nada que no sea esperanza, y puede que el espíritu del bosque quiere que viva lejos de mi eterna maldición, sin la venda del odio. Yo perdono y pido perdón pues tenía clavado en mi pecho una bola de hierro que me quemaba por dentro, ahora soy libre, ahora soy gaviota en el viento, y tu un valiente naufrador.
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