Yo escribo todo lo que tu nunca quisiste escuchar.
Tu hablas en un idioma que yo jamás comprendí.
Quizás confundimos todo lo que fuimos.
Quizás ahora sienta que viví por nada y por nadie.
El mundo quería destruirme o destruirnos.
Puede que el destino supiese que no funcionaría.
Yo luché.
Quizás solo seas como una gran cicatriz que intento no volver a repetir.
Y creo que el odio fue más poderoso que cualquier otro sentimiento que llegamos a sentir...
Pero gracias a las batallas perdidas he ganado lo más preciado que conseguí en cualquier batalla, su amor.
Escribo cada palabra recordandote como un gran fallo que jamás volveré a cometer.
Tuve errores imperdonables, tu también.
Todo ello conllevó a una estúpida pesadilla cual laberinto sin solución.
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