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7.11.24

Sangre, sudor y lágrimas

 Cada pedacito de mí supura a cada rato queriendo volver a ese recuerdo intermitente, a ese resquicio de amor extraño en el que todo y nada se resume al trascurso de los días. Ya no supuran las heridas pero sigue doliendo como el primer día... Ya no caen ríos de amargura pues ya desperté de esta dura pesadilla, me enfrenté a mis miedos y ya no me controlan. Las promesas y las palabras solo sirven para convencerte y esperar cosas que no son capaces de demostrar con acciones, agarrándote a ellas como si no fuesen mentiras de aquellos que temen a decir la verdad, a aquellos que se esconden tras su debilidad de no cambiar lo que solo está en ellos. Dulce locura, eterna tempestad que me arrastro por cada bonito gesto pensando que todo eso algún día sería real, no te engañes son solo palabras de alguien que no es capaz de afrontar la realidad, alguien que en el fondo nunca quiso cambiar su desdichado camino...

Sueños de papel mojados por lágrimas, sudor y sangre, destruidos por el ego. ¿Por qué dejaste que sus palabras se llevasen tu intuición? ¿Acaso confías más en lo que dicen que en lo que sientes? Menuda estupidez... Quisiste creer todo aquello que parecía un cuento sin tener en cuenta que en todos ellos existe un villano, que el que menos aparenta es el que termina aprovechándose de la inocencia, la bondad y el amor de otros. Quitándole la gravedad para seguir aparentando que todo está bajo control.

Ahora toca soltar todo aquello, ahora toca pensar que solo fue una triste mentira, una triste verdad y un cobarde jugando a ser mortal. Todo lo que fue, todo lo que sentiste y todas las ilusiones que se llevó la marea, mientras tu intentas salvar un barco que se hunde yo saco agua para no ahogarme... menuda estupidez y malditos corazones.




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