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18.5.24

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 En estos últimos años he luchado por ser esa persona que sé que habita en mí, alguien que no tiene miedo de caer, de lanzarse tras lo que quiere (merece la pena), de intentarlo una y otra vez, de tirar la toalla cuando no pueda más y recogerla cuando vuelva a tener fuerzas de continuar. Pero siempre con el corazón en la mano y la confianza en otra.

En todo este tiempo he comprendido que cualquier cosa en esta vida depende de la perspectiva en que lo mires, de que de este camino solo es una lucha constante en la que solo algunas veces obtendrás alguna recompensa por tu dedicación y que sólo conseguirás avanzar si realmente te lo propones desde el corazón. Que la vida te da una de cal y otra de arena y deberíamos agarrarnos más a esas pequeñas cosas que damos por sentado pero que nos ayudan a seguir remando contra viento y marea, haciendo que mantengas esa luz que tanto nos identifica. En ocasiones son personas que sabes que están ahí pase lo que pase, otras veces es solo un lugar remoto en medio de la naturaleza o tan solo un instánte que te hace mantenerte conectada con todo eso que te rodea.


Que debemos abrazar nuestros sentimientos, por muy duros que sean y aceptar que solo cuando los entiendas serás capaz de avanzar para volverte más fuerte hacia ciertas situaciones, no desde el miedo si no desde la fortaleza de aprender y aceptar que nada en esta vida es seguro pero saber que tienes las herramientas necesarias para enfrentarte a lo que sea porque has aprendido a improvisar y surfear esta gran ola.


A veces es duro, lo sé. Pero más duro es quedarte paralizado y pensar que jamás tuviste el valor suficiente de intentarlo. De seguir adelante pase lo que pase, cueste lo que cueste, da igual las veces que te caigas porque acabarás convirtiéndo ese aprendiz en maestro. Pues en un mundo cada vez más deteriorado no importará lo que enseñes, lo que crean de tí o las veces que te equivoques. 

No te rindas nunca, persigue tus sueños porque algún día te arrepentirás de todo aquello que no viviste por miedo a equivocarte.

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